Admito que han cambiado muchas cosas en el transcurso de ese año, más sinsabores que dulces momentos, y opto que es mejor que lo desagradable suceda luego para superarlo que seguir evitando porque más doloroso sería. ¡Pero ya no más! uno tiene la fortaleza para no quedarse estancado, hay que desahogarse, luego seguir respirando, seguir avanzando y solucionar temas pendientes que me ha tocado verlo, tocado hasta olerlo...
Nada mal y es mejor que reflexionarlo el 31 donde uno dice adiós aquello que pretendieron hacernos desdichados, robando felicidad ajena y varias situaciones que de mala suerte nos tocó porque por cosas del destino la balanza se ha desiquilibrado más de lo normal...pero después de tanta nube negra los primeros rayos del sol comienzan a manifestarse poco a poco..
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